La
sociedad socialista cubana es muy distinta a la nuestra,
capitalista y de consumo. No nos es fácil entender
desde aquí que no son comparables, pues nosotros
entendemos el consumo y la comodidad como base para obtener
la felicidad, mientras que en Cuba, las relaciones humanas,
la sexualidad, la amistad, el compartirlo todo, la música
y el baile, son la sal de la vida
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Nuestra
sociedad occidental, influenciada por la religión,
nos ha educado desde niños en la creencia de que
el sexo es malo y vergonzoso. En Cuba sin embargo, las personas
han crecido con la convicción de que el sexo es algo
divertido. Es algo natural y para ejercitarlo solamente
es necesario gustarse.
Cuando una pareja está en la intimidad de una habitación,
lo que ocurra dentro es solamente asunto de ellos mismos,
y todo tiene cabida si divierte a ambos.
En España, tradicionalmente, la mujer se ha hecho
“de valer” negando el sexo a la pareja. La mujer
“fácil” era desdeñada, hasta el
extremo de que antiguamente lo normal era no tener sexo
hasta después de casados, con las consiguientes sorpresas.
En Cuba, una mujer no vale mas para el hombre ni para la
sociedad porque sea “difícil”.
En Cuba no se incita la promiscuidad,
pero hay mucha libertad para que cada cual tenga las relaciones
y parejas que se quieran sin prejuicios aún cuando
sea para sexo casual.
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